El Señor de los Cielos 4

El Señor de los Cielos está preso en un bunker de la marina mexicana. Ha pasado meses encerrado entre cuatro paredes sin saber si es de día o de noche, soportando el duro castigo de torturadores que buscan sacarle los nombres y paraderos de sus cómplices. Pero Aurelio no ha abierto la boca, porque el verdadero dolor no lo siente en el cuerpo con cada golpe, sino por dentro, en su conciencia, por haber perdido su libertad, su imperio, la vida de Heriberto su primogénito, el cariño de sus hijas, de Mónica Robles y de todas las mujeres que lo amaron.

Pero lo peor aún está por suceder. En el momento en que cree que ya no tiene nada más que perder, Aurelio Casillas recibe el golpe más duro: Chacorta ha sido salvajemente asesinado. La inmensa conmoción lo despierta de su letargo y de su tristeza, porque entiende que si quiere cuidar a los suyos y vengar la muerte de su hermano, debe recuperar urgentemente la libertad. El problema es que para salir de esa celda no hay otra opción: El Señor de los Cielos deberá venderle el alma al diablo… y en este caso, el diablo es la ley.